El primer paso para medir los versos de un poema es contar el número de sílabas que contiene cada línea. Al principio, conviene ayudarse de la pronunciación para marcar el ritmo y saber cómo se separa correctamente cada palabra. Conforme se adquiera soltura y se dominen los distintos factores, la medición se realizará de una forma más fluida, automática e intuitiva.
Hay que recordar que, a la hora de contar el número de sílabas de una palabra para medir los versos, es importante dominar las reglas de diptongos e hiatos, ya que estos causan unas rupturas especiales. Un diptongo es una sílaba formada por dos vocales débiles (i, u) que se unen entre sí. Un hiato es la pronunciación separada de dos vocales fuertes (a, e, o).
Por último, queda hablar de la sinalefa. Este fenómeno poético se presenta cuando la palabra que estamos midiendo acaba en vocal y la que empieza a continuación lo hace también en vocal. Entonces estas dos sílabas se unen y se cuentan como si se tratase de una sola sílaba. Asimismo, hay que saber que cuando un verso acaba en sílaba aguda se le debe sumar una sílaba más al total; y si por el contrario acaba en esdrújula se le restará una sílaba.
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